
La economía argentina muestra una fractura cada vez más pronunciada entre sectores: mientras las empresas energéticas consolidan ganancias récord impulsadas por Vaca Muerta, el resto del tejido productivo enfrenta una caída de rentabilidad que en algunos casos alcanza mínimos históricos. Así lo refleja un análisis de la gerencia de estudios económicos del Banco Provincia, que examinó los balances de grandes compañías cotizantes en bolsa para medir la evolución de los márgenes según rubro.
El informe tomó como universo de análisis cuatro segmentos del empresariado: construcción —con Ferrum, Holcim y Loma Negra—, consumo masivo —Arcor, Grimoldi, Havanna, Mastellone y Molinos Río de la Plata—, insumos difundidos —Aluar y Siderar— y petróleo y energía —Pampa e YPF—.
Los resultados muestran una divergencia marcada. La facturación conjunta de construcción, consumo masivo e insumos difundidos retrocedió un 12% en 2025 frente al promedio del trienio 2021-2023. El peso mayor de esa caída recayó sobre la construcción, cuyas ventas se desplomaron un 34,4%. En el extremo opuesto, el sector petrolero y energético "logró más que duplicar sus ventas en el mismo lapso", según consigna el documento.

La rentabilidad de las empresas no energéticas pasó del 18,5% al 11% entre 2023 y 2025, marcando el nivel más bajo desde la pandemia. En contraste, el margen promedio de Pampa e YPF se elevó del 22,8% al 28,2% en el mismo período.
El banco bonaerense atribuye el deterioro del segmento no energético, en parte, a la política de apertura importadora. "La caída de la demanda interna en un contexto de flexibilización importadora local y aumento del proteccionismo a nivel internacional complica el escenario de los sectores no beneficiados por factores naturales", señala el informe. A ello se suma la apreciación cambiaria: "La combinación de apreciación cambiaria y flexibilización importadora aceleró la caída de los sectores transables: así, la rentabilidad de consumo masivo e insumos difundidos se ubica en los niveles más bajos de los últimos diez años", concluyen los economistas.
El deterioro no fue compensado por una reducción de costos. El estudio indica que los gastos que afrontan las empresas no acompañaron a la baja de ingresos, lo que impidió sostener los márgenes operativos.
Para el sector energético, la mejora en la rentabilidad responde a la maduración de los proyectos en Vaca Muerta, a la suba de tarifas de servicios públicos medidas en dólares y a un contexto de precios globales que, a fin de 2025 —fecha de corte del análisis—, aún no reflejaba la escalada de tensiones en Medio Oriente.

De cara a 2026, Matías Rajnerman, jefe de Macroeconomía del Banco Provincia, señala que los primeros cuatro meses del año podrían marcar un cambio inicial de tendencia. Las empresas de consumo masivo habrían recuperado algo de rentabilidad debido a que la aceleración inflacionaria superó el ritmo de incremento de salarios, tipo de cambio y tarifas. Para el sector energético, en cambio, la suba del precio del petróleo registrada en marzo y abril, que no se trasladó íntegramente a los surtidores, podría haber moderado la dinámica favorable del sector.
En paralelo, el Banco Central levantó en 2026 las restricciones para el giro de dividendos al exterior sobre las ganancias declaradas en los balances de 2025. Las primeras en hacer uso de esa habilitación fueron las empresas del sector energético y minero. El presidente de la entidad, Santiago Bausili, informó que el monto girado por multinacionales ascendió a 1.300 millones de dólares, de los cuales casi 600 millones corresponden a envíos de petroleras y mineras realizados hasta marzo.